Thursday, November 6, 2008

Desprecio al gobierno y sus esbirros.

Claudia, en su blog Octavo Cerco, hace trizas a los vampiros de la chivatería

Tuesday, November 4, 2008

La multa


La multa
Hace sólo unos minutos, Gorki Aguila se dirigió a efectuar el pago de la multa de seiscientos pesos que se le impuso durante la farsa judicial de agosto. En "medios" como se llama popularmente en Cuba a las monedas de cinco centavos. Doce mil medios, para que los funcionarios de "banca y justicia" se entretengan contando y justifiquen su salario del día. Y naturalmente para darle un toque de humor a la tragedia, no faltaría más. Esto es lo que llamo arte, el happening de hacerle justicia a la injusticia, con sus propios medios, ironizando.

Gisela Delgado Sablón -una de las Damas de Blanco su esposo es el disidente Héctor Palacios- hizo una campaña para recoger monedas de cinco centavos en las bibliotecas independientes para tener el cambio suficiente para el pago de la multa. Me puedo imaginar la pregunta lanzada al vuelo en la Habana ¿tendrás cambio para un peso en medios?

Acompañado por Ciro, guitarrista leader de Porno Para Ricardo y La Babosa Azul, Hebert, el bajista de PPR, los bloggers Claudia Cadelo, Yoani Sánchez, Lia Villares, y Orlando Luis Pardo Lazo, Gorki se personó con su carga y la puso bajo las narices de los atónitos burócratas el precio que
pone a su libre voluntad de hacer música la madrastra raulista de la represión cubana.

La ley establece como minima unidad para el pago de multas la moneda de cinco centavos.
Lo curioso es que estas monedas de metal no ferroso, pues son acuñadas burdamente en aluminio, quizas tengan mas valor en el mercado de metales que como instrumento de cambio, dada la depauperacion económica de Cuba. Y nada tiene de extraño que personas con mas valor que el que les asigna el cambio esclavista comunista de la sociedad se burlen de sus instrumentos de represión con un devaluado instrumento económico. De haber sido admitido el centavo como unidad de pago, la multa hubiese sido resarcida en kilos prietos, sin duda alguna, aunque en defensa del humilde y ya casi desaparecido centavo,
los dinosaurios de la Habana no valen un kilo.

Update:
Solidaridad de los bibliotecarios independientes....
Contribución para Gorki

El Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba, hace un llamado a la población cubana y en especial a todos los admiradores de Gorki, director de la Agrupación Porno para Ricardo.

Hacer una colecta de dinero para que el joven roquero cubano pueda pagar su multa de 600 pesos cubanos a las autoridades, antes del 30 de Octubre del 2008, sanción impuesta por el tribunal municipal de Playa y ratificada por el tribunal provincial, por el delito de desobediencia.

La contribución mínima que se exhorta a la población y a los seguidores de Gorki, es de 5 centavo moneda nacional, sabiendo la precaria situación económica que atraviesa nuestra nación, debido a la escasez de hace más de medio siglo y que hoy es aún peor, pero debemos dar muestra de solidaridad y de apoyo entre nosotros los cubanos de a pie.

Los que desean contribuir con este gesto noble y solidario con el joven roquero, pueden acercarse a nuestras bibliotecas independientes.

Junta Directiva del proyecto de Bibliotecas independientes de Cuba.

La crónica de Ciro:

Como los comunistas nos joden a nosotros pues nosotros también los jodemos a ellos, hoy hemos pagado la famosa multa de 600 pesos en monedas de 5 centavos (medios) o sea unos 12 000 medios, fruto de la colecta hecha por las bibliotecas independientes y el aporte de los amigos Fueron debidamante contados durante dos horas por los "pobres" dependientes del Centro de Control de Multas de Playa. Al principio nos daba un poco de pena con ellos porque probablemente no tuvieran mucho que ver con las mariconerías del sistema de justicia y de la seguridad del estado pero luego que alguno llamó a la policía ya no nos dió mas pena.

Los oficiales al parecer no estaban informados de lo que se trataba y se limitaron a hacer su trabajo "soft" de rutina, pedir el carnet, apuntar los nombres, decir que no tiren fotos, etc...afortunadamente no les dió por hacer el trabajo "hard" de rutina o sea dar unos tonfasos, romper algunas camaras y meter preso a "tout le monde". Al final debe ser dificil ser un policia afable (yo nunca he conocido uno) imagínense tener que cumplir todo tipo de ordenes estúpidas e impopulares y ser el mas odiado del lugar. Creo habría sido mejor que hubieran ayudado a contar los medios pero a lo mejor no saben contar, no se.

Así entre el chin chin de los 12 000 medios sobre las mesas, la mirada de los policias y nuestros chistes pasamos una tarde divertida aquí en las entrañas del monstruo.


Para mas diversión, lleguense por Habanemia y por Octavo Cerco para que Lia y Claudia les hagan el cuento.
Nota, en las fotos esta tambien Claudio Fuentes Madan, el fotógrafo, pero no tomo fotos porque estaba de vacaciones y la visita a los "cobramultas" era parte de su recreación del día.... Y ahí aprovecho el Landy para un "lambio".

Monday, November 3, 2008

No a la chivateria.

Claudia abofetea a los chivatones....

Saturday, November 1, 2008

3 tazas

A quien no gusta el caldo, Lia le sirve tres tazas.
Y luego le rompe la sopera en la cabeza.....

Breves impresiones rápidas a raíz de la conferencia de Ernesto Juan Castellanos sobre la discriminación de la música rock y la homofobia en el proceso revolucionario

No dejé claro en el ridículo y absurdo exabrupto del teni delictivo y conflictivo que me aconteciera en la mañana del miércoles, que el seguroso Marcos se preocupara por los aparentes "problemas ideológicos" que presentaba el mundo intelectual con el que me reunía. Las técnicas de interrogatorio no las domino, pero lo cierto es que me quedé un poco atontada con eso de la ideología problemática a estas alturas de quinquenios grises rebasados...
Resulta que ayer a las siete de la noche en el 5to piso del ICAIC se daba comienzo a la n conferencia & debate públicos acerca de este escabroso asunto supuestamente rebasado y que ya era historia: agua revuelta sí, pero a mi entender nunca pasada.
Tenía por nombre algo así como La música rock, los "enfermitos"-homosexuales- y el diversionismo ideológico.
Moderada por Desiderio Navarro y a cargo de Ernesto Juan Castellanos, la expresión en tiempo pretérito era desfachatada y burdamente falsa. En tono todo el tiempo pro-intelectualoide, se hablaba de la discriminación homosexual y de corte estalinista desde los sesenta hasta los ochenta, entre cita y cita del Fifo y de la revista universitaria Mella, de donde nos fue ilustrada a los asistentes la manera de caricaturizar en trazos llenos de odio más que humor crítico, la vida de los llamados "enfermos" que fueran enviados como modo de reivindicación y reformación a los UMAP, los conocidos campos de concentración cubanos a donde fueron a parar gentes como Pablo Milanés. Además se citó al mismísimo Stalin para variar y se mencionó a Padilla de pasada. Entre denuncias de hechos por todos ampliamente conocidos pero apenas divulgados en espacios semi-públicos (porque la mayoría asistente no eran músicos de rock ni mucho menos, eran escritores, periodistas, estudiantes, algún que otro Iván el antológico director de Viento Solar y Luis Manuel Molina, guitarrista concertista y loco estrafalario al estilo Yoss, que además tiene un grupo de música antigua, y programas en CMBF, la "emisora cultural" cubana de música culta, para rematar redacta las notas de los programas en el Auditorium Amadeo Roldán. Pero bueno, el caso es que representación de músicos rockeros como tal no había), la cosa giraba en torno a los terribles males del pasado y apenas se aterrizaba en el hoy. La conferencia concluía asegurando que actualmente no se tomaba ninguna medida o represalia bajo el infame lema de "diversionismo ideológico". Y después de haber citado el famoso "Dentro de la Revolución todo y fuera nada" de Palabras a los Intelectuales, pronunciadas en el 61 por el Fifo, Castellanos remataba con el "de todos y para todos" que se apropiara Castro de Martí para finalizar el discurso.
Ya circulará la conferencia por la relación de correos cubarte.cu y la podrán leer calmadamente.
Cómo no, se habló de apertura hacia la pluralidad y enmendar errores. Pero, a mi parecer, lejos de haber un justo debate sólo se evidenció el rencor de la gente hacia ese pasado oscuro y la sed de confesiones y reclamaciones pendientes.
El Yoss hizo sus chistecitos y denuncio alguna que otra cosa.
Francisco López Sacha mencionó que Carpentier era el más grande escritor cubano y el primer gran musicólogo y le rindió el culto requerido, diciendo que en Paris había defendido a los Beatles arguyendo que habían sabido impregnar el sentido de la música clásica en el rock, ese nuevo invento "simple y seductor".
Mi maestra de solfeo -adiestramiento auditivo-en nivel medio, olvidé su nombre, convocaba a los presentes que quisieran a escribir para la revista de musicología Clave, diciendo que entre todos los géneros que esta incluía el rock brillaba por su ausencia.

posted by rizoma_lia at 10:28 AM 0 comentarios

Sandra sin curadores y sin Porno


Pues nada, que Curadores, ¡go home! no se hizo esperar más y se mostró desde las cuatro de la tarde de este viernes. El Espacio Aglutinador se convirtió nuevamente en el acogedor y discreto rincón para una élite limitada de artistas, por supuesto un público reducido, entre conocidos y amigos casi todos… por fortuna y gracias a las previas precauciones de Aglutinador por defender el espacio antes que nada, ninguna persona indeseable que pudiera dañar la imagen apolítica del sitio se hizo presente porque no se invitó, aunque Yoani sí acudiera, no obstante haber sido censurada junto a Claudia con la multimedia documental CSI Gorki al no acceder a mutilar el pedazo de testimonio de Elizardo Sánchez dado a la prensa internacional a la salida del juicio el 25 de agosto de Gorki. Dicha razón las llevó a retirarse junto a Claudio Fuentes que fuera quien las invitara.

Por lo demás Orlandito sí participó, con la foto de la bandera en la escalera de mi casa, que tiene ya tiene sus añitos. Aquí la pueden apreciar. Su instalación era con dimensiones variables, desde el exótico tamaño de un dedito, hasta el común 8 × 12.

Gorki también expuso sus carteles pornos para Ricardo: (los tres que quedaban, porque la gente se los iba llevando; aquí debo decir que la exposición estaba andando hacia dos o tres días atrás) Leche entera, en amarillo, agrupación-musical-no gubernamental, blanco; y DURA ES LA NUEZ DEL PLACER - MAS RETROCEDER NO ES NUESTRO MODO - PARA ESCUCHARNOS HAY QUE VER - QUIERO ROMPERLO TODO, que reza el rojo, que ya cuelga sobre una de las puertas de mi habitáculo-sanctuarium luyanesco. Los carteles son el logo de la banda sobre el color entero, con borde blanco y las letras, que son el acabado magistral pintadas a mano sobre cada uno por el propio artista.

Una de las obras de Celia&Junior y otros muchachos más, (En el medio de qué) era escribir en una pared la obra y el autor censurados que recordáramos los que entrábamos seducidos por la bebida encima de la mesa, que sólo ofrecían cuando estabas dispuesto a entrar para escribir algo. Mi primera intención fue poner Curadores-go-home de Sandra Ceballos, pero me contuve, no obstante consultada la dueña de la obra que me dijo que pusiera lo que quisiera que ahí sí que no entraba la censura. En fin, que acabé autocensurándome yo misma por no hacer más leña del árbol caído, y lo que puse fue El frente Bauhaus, previa consulta a la propia Sandra, de Ezequiel Suárez en 23 y 12 en el año 1994. Dibujé mi habitual gatico y Olpl me tiró una foto…

Lo demás era una obra de diferentes medias infantiles sobre un televisor de Luis Trápaga (Homenaje a Mc Luhan, con José Alfredo Morell), un audiovisual ocurrente de Mauricio Miranda (Una vez más el [pueblo de Cuba apoya a Mauricio, vídeo, 2008) que consistía en preguntarle a la gente en la calle por qué pensaba que el artista era apto para participar en la exposición y las respuestas que daban eran alucinantes: todos opinaban sin preguntar por lo menos de que iba tal exposición ni un carajo.

Otra obra era el currículo de Jorge Luis Marrero (I like America, America likes me, 37 min, 2008) pasando por la pizarra digital en las ocultas tras los banderones negros letricas rojas de la oficina de intereses norteamericana en M y Malecón, que a Sandra en particular le parecía una genial idea.

Sandra estuvo muy amable y se la veía contenta y tranquila, no ansiosa e histérica como llegué a imaginarla. Con una copa excéntrica de vino en la mano iba y venía mostrando la exposición a cada nuevo visitante, que como dije, no eran muchos.

Cuando me presten la cámara incluyo las fotos del catálogo.

Wednesday, October 29, 2008

Cargan a Lia


Los chivatones profesionales se ensañan en Lia....Al parecer, la brigada antitennis del Coppelia, no quiere que Lia coloque el siguiente post como continuacion a su historia, aqui les va: Las estaciones de policía son lo peor, no lo dije yo primero: lo dijo el gran motherfucker de Bukowski... Y una estación aún en medio del Vedado o donde sea nunca será el sitio más entretenido que cupiera imaginarse. Bien lejos de la imagen promocionada en las películas de acción, entre denuncias menores de robos de carteras, relojes, y cosas por el estilo, y entre algún que otro caso de robo con fuerza, por supuesto; se pasa el tiempo. En un ambiente donde todo se mueve en apariencia pero la realidad es el aburrimiento general que se despega de sus sillas de plástico negras y sus paredes oscuras, y los principales portadores de tal destilación de tiempo muerto son los compañeros uniformados que van y vienen por puertas y pasillos. Así el aburrimiento se personificó para venirme a comer por una pata en la Unidad policial de 21 y C, hace dos horas, cuando me “cargaron “ hacia allí en una patrulla luego de ser sustraída, por no decir abducida de manera por demás abrupta, de la parada del Coppelia, la más concurrida y céntrica que conozco de La Habana, en 23 y L. En este punto, y sí como cabría imaginarse que ocurre sólo en filmes de acción, o quizás-tal vez si no la peor, en una de tus peores pesadillas; fui apuntada con el dedo acusador (era a mí, ineludiblemente, a quien señalaba ese dedo, estando yo en el único banco vacío en plena parada porque el sol le daba de lleno: escenografía, pudiera pensarse de forma in extremus paranoica claro, exprofesa y premeditada) de la compañerita del Minint, al tiempo que le mostraba a los dos oficiales rescatados de su esquina de aburrimiento de turno, y con grandes ademanes, el letrerito visible apenas que ostentaba la suela de mi zapato, pluma y tinta azul corrientes, si bien letras prolijas, a trazo alzado del Claudio, ya posteado por mí en habanemia: ABAJO FIDEL... al tiempo que me mostraba de refilón el carnecito de chivatona profesional de la Contrainteligencia (radicando en el Ministerio de Salud, le zorreaba luego a uno de los oficiales) sacado del bolsillo de su camisa de mezclilla, de arriba a abajo civilmente de mezclilla -a la velocidad insuficiente de poder ver su nombre para tratarla con la debida confianza y descaro que todo enemigo merece-, porque de casualidad había frío en La Habana... Esto pasaba señores a las 9 y media de la mañunga habanémica. Prácticamente fui forzada a enseñarles sin remedio el minucioso rezo que portaba mi encantadora suela. Y es claro que no les hizo la menor gracia ni por asomo. A mí me pareció y así se los indiqué, nada sutil, que estaban exagerando con algo que era por demás bastante ridículo, pero el mío era un parecer muy particular dado que ellos se lo tomaban con una seriedad extremista. La muchacha repetía que era una tremenda falta de respeto, y que si permitieran que todo el mundo andase con “propagandas” de ese tipo en pullóveres y gorras, a dónde íbamos a llegar, y eso era algo que no podíamos permitir, no cesaba de decirse, porque los oficiales no le hacían ni caso y sólo miraban para mi suela en el piso, y negaban con la cabeza como los diminutos randys, los perritos horrorosos que empezaron a salir en todo por uno en producción masiva que hacían ese mismo y pesado movimiento de acatarlo todo todo el tiempo, y la gente empezó a bautizarlos como el conocido moderador de la retonta. Pero en fin, la muchacha escandalizaba con su peculiar vocecita de muchacha fina y educada y la gente empezaba a interesarse en el asunto. Permitieron incluso que una señora se acercara a preguntarme personalmente y en tono confidencial qué se me había perdido. Todo respeto, precisamente, le comuniqué, miradas negativas de los oficiales encima nuestro, con esos ojos arrugados que a veces te dan la extraña sensación de que no generan inteligencia propia, impresión ligera por cierto pero que viene al caso. Después de probar su locuaz convencimiento de que aquello era demasiado y de las consabidas preguntas del origen de tal ¨cartel propagandístico¨, quiénes eran mis amigos y demás estupideces que no respondí, me hizo saber que mi captura se debía a que me había montado antes de llegar allí en una 55 (que cogí al paso en el semáforo de Paseo y 23 sin fijarme en cuál era) donde todo el mundo comentaba acerca de mi zapatilla... interesante, todo el mundo había sido capaz de poder ver un letrerito invisible a los ojos de los mismos oficiales, que si no se tenían que agachar a verlo era porque me obligaban a levantarlo e inclinarlo para su clara y fácil apreciación. O sea, que la tipa se bajó conmigo de la guagua y me ¨trabó ¨ limpiamente, calculando como buena sabuesa que no me iba mover del banco escogido para la dulce espera del P-cosa (1) nuestro de cada día en lo que buscaba, encontraba y traía a los muchachones uniformados. Para cuando llegara la patrulla mi banco había pasado de ser tablilla de acusados a banco soleado y solitario de nuevo: Al muchacho esposado situado al lado mío le habían finalmente concedido seguir; como el pobre tipo decía sin parar como una máquina: que lo dejaran ¨seguir¨ pinchando, que él era una persona reintegrada y renovada y que no lo llevaran por favor pa la unidad, suplicó todo el puto tiempo. El oficial que lo sentó a mi lado le dijo que a lo mejor le daba el loco y se le olvidaba y lo dejaba ir de ahí a un rato, tal como hizo. Y díganme si eso no es represión aún sin saber la causa de la detención del hombre. Expresada mi inmediata desaprobación por la manera con la que se me acometió en plena parada, ellos pasaron a la habitual demostración de su pequeño poder, caso omiso del evidente ultraje, del que los privilegiados de la autoridad hacen uso indiscriminado todas las veces que les sea posible. Con ese pequeño poder pasan por encima de todo escrúpulo y se corrompen indefectiblemente. Dicho sea de paso, nunca he visto venir con tal disposición y entusiasmo a ningún policía hacia mí con la intención de defenderme o protegerme en ninguna de las situaciones escabrosas que me ha tocado sobrepasar en la maléfica Calle habanémica. Para cualquier persona racional debiera ser mas denigrante pedir trabajo en la PNR que caer preso. Que ser Hijo de puta y chivatón es peor que ser marginal o delincuente en nuestra sociedad, aunque tengan repletas las calles de ¨voluntarios¨ de civil, informantes y compañeritas orientadas para aplicar cualquier método violento en reacción contra cualquier acto contrarrevolucionario con el que tengan el gusto de tropezarse y explayarse. La compañerita militante se había esfumado después de informar mi inmediato arresto por teléfono. Seguro que para ser vanguardia o destacada del mes tenía que sobrecumplir el plan de ¨echadera pa`lante¨ y yo le serví como anillo al dedo. Tuvo que hacer la llamada en el cuchitril de cafetería que hay pegado a la parada, es una pena que no equipen a los muchachos como es debido y que pasen tanto trabajo, los pobres, en cumplimiento del deber revolucionero, el recontrachivatón deber que ellos mismos se imponen con todo su empeño. Por ley, aquí cuando te detienen te niegan cualquier tipo de comunicación con nadie: a mis tres peticiones de llamar por teléfono en el transcurso de las tres horas y media que estuve en 21 y C, les siguieron las negativas, ¨no se puede porque estamos esperando al oficial de seguridad y estamos investigando... ¨; se fueron todos a almorzar, incluso el oficial de guardia Alexis, me ofreció almuerzo: tu quiere' almorzar, niña?, la cual rechacé de entrada aunque me quedé con la curiosidad de conocer la comida de los hijos de puta... entonces para cuando llegara el de Seguridad del Estado, Marcos, así se presento creo recordar, un muchacho muy joven y hasta simpático, simpáticamente cínico, acompañado por otro de apariencia más estúpida, y me llevaran pasillos oscuros hasta el consabido inhóspito y frío -congelado por el aire acondicionado- cubículo de interrogatorios; era muy evidente que estaría preparado para confundirme con toda la información referente a mi persona que le habrían puesto en las manos. Pero el tipo se limitó a hacerme las preguntas obvias para llenar el formulario de turno, como si quisiera salir muy rápido de mí y mi caso. No me pidió que le contara cómo había llegado hasta el zapato el cartel pero sí donde había pasado y con quien, el tipo me pedía nombres... La escuelita se hace mas grande a medida que uno crece en este país, y la ciudad entera llega a ser el aula. Se interesó sobre todo en el ¨mundo intelectual¨ que me rodeaba y dijo algo de mencionarle ¨personalidades¨con las que me reuniera alguna vez... Por ultimo me pidió el teléfono y mi consentimiento -claramente obligatorio- de aceptar sus llamadas -hizo una referencia a dos meses que no entendí en absoluto- y le mantuviera al tanto de a dónde y con quién saliera en esos dos meses. Le refuté que ni mi madre ni yo misma a veces estaba al tanto de tal información, y que le iba a costar un poco de trabajo dar conmigo en la casa, porque generalmente estaba en el cine o en alguna biblioteca. Dejó bien claro que quería captarme, no utilizo la palabrita pero era más que evidente... dijo que alguna vez yo podría ¨servir¨ a mi país y desde donde estaba, ese mundo ¨tan complicado¨ de los artistas, era favorable que alguien se pusiera en función de eliminar cualquier propaganda anticomunista y contrarrevolucionaria... A todas estas ya no sabia si el tipo verdaderamente estaba bien informado acerca de mi persona, pero bueno, quedarme callada era lo mas inteligente que podía hacer y fue lo que hice, no dije ni papa y me dejaron ir siempre con la preocupación de si no estaba molesta ni mucho menos y si me iba tranquila. Tampoco respondí claro y me fui a la AHS empingaísima a escribir el adelanto de ayer, el tiempo que la terrible conexión me permitió desde la salita de navegación recién estrenada para tener un control más efectivo sobre los asociados... pero a mi qué, si total: el teléfono intervenido, las cuentas interferidas, las tropas de compañeritas chivatonas preparadas para desactivarnos al menor movimiento regadas por todas partes... lo que más quiero es GRITAR. Para los curiosos, el teni no fue confiscado ni mucho menos, el seguroso se sonreía -el único que vi con una mínima capacidad para el humor en todo el día, la gente de la parada reflejaba curiosidad (puro chisme cubano) y miedo; los policías estupidez y perplejidad- al decirme que por eso no me podía retener. Así que su ridiculez no llegó a tanto y pude regresar con el zapato puesto.

De Yoani.... Generacion Y nominado a dos premios....

(mensaje de Yoani Sanchez, desde la Habana)

Este blog, plaza pública, valla de gallos, exorcismo personal y pesadilla de los muchachos de la brigada de Respuesta Cibernética, está nominado para dos prestigiosos premios. Ahora mismo Generación Y aparece como finalista de los galardones Bobs que otorga la Deutsche Welle.

Estamos propuestos –fíjense que uso el plural, porque ya el Blog ha dejado de ser sólo mío para pertenecer a los habituales comentaristas, a los trolls y a los ocasionales visitantes- en la categoría de mejor blog latinoamericano, mejor blog a nivel mundial y el premio especial de “Reporteros sin Fronteras”.

También en el concurso Premios 20Blogs que organiza el sitio 20 Minutos, amenazamos con ganarnos algo. Les pongo al final los enlaces donde se puede votar. Ahora bien, si lo hacen con tanta pasión como comentan aquí, van a terminar por colapsar las páginas, así que calma muchachos… El premio principal ya lo conquistamos: el blog sigue vivo aunque esté
bloqueado en los servidores públicos cubanos. Si bien yo no lo puedo ver, continúo escribiendo y ni las complicadas conexiones a Internet ni los otros “impedimentos”, van a frenarlo.

Se aceptan abstenciones:

Premios 20Blogs
Premios Bobs

Tuesday, October 28, 2008

el ojo de Orlando

"siempre hay un ojo que te ve"

Orlando and his eyes.
His camera eye is a glass eye.
The man and his camera become a bionic cyclop. And there's no cure for that.
At least not in the Havana I know. There's no cure in Havana for anything. No cure for existing, no cure not even by exiting, and certainly there's no cure for the eyes. Your eyes will become thirsty -and hungry- for images, and you will not be able to do a thing about or against it.
Unless you get yourself a camera.
But it won't help.
Unless you've got the eye.
Or you're called Orlando.
The importance of being called Orlando. Furioso. Maybe....

Ciro en primera persona

Las aventuras del Ciro, narradas por el mismo

Monday, October 27, 2008

99 in the shade

99 Fahrenheit in the shade is what comes from the writings of Orlando Luis Pardo Lazo.
Just try not to step into the sun.
The temperature there goes from scorching to white heat, without any stops in between.
If you feel comfortable wrapped in the dead heat of his writings, let yourself be burnt by his méthaphores and tongue-twisters.
Take the first step to your magical mystery tour, and enjoy!

400 años en el Cardoso

400 años en el Cardoso
Orlando Luis Pardo Lazo

(plagiado del e-zine de escritura irregular THE REVOLUTION EVENING
POST, episodio 1)

Los orígenes de la tragedia

Un antiguo amigo de universidad, escritor amateur y recientemente "quedado" en el extranjero durante una "misión oficial",
me dice que ha logrado contactos de alto nivel con el campus editorial académico de Canadá. En consecuencia, me pide cosas. En específico, me pide armar una antología cubana de textos raros y/o excluidos de autores menores y/o marginados. Da igual poesía, novela, cuento, ensayo, que cualquier especimen endémico de escritura intergenérica y/o transgenital. En Canadá lo quieren Todo-Sobre-Cuba, y lo quieren ya.
Right off: NOW is the moment. Justo ahora, a finales del 2008: al borde mismo del Posible Cambio Cubano (PCC). De hecho, no querían nada "hasta hace muy poco" y nada querrán "dentro de muy poco después" (me alerta mi ex-colega bioquímico): así que es una oportunidad única de esas que se dan once in a lifetime. Con buena paga para los dos, por supuesto of course: más de lo que yo he ganado durante una década fungiendo y/o fingiendo como "escritor cubano de Cuba" (valga no tanto la redundancia como el oxímoron). Tal vez hasta me "resuelvan" un viajecito free gratis para dar un par de speeches literarios en Canadá: "el público canadiense es polite, pero demasiado politically correct con corrimiento hacia el rojo", me advierte porque me conoce. A cambio del paraíso, sólo me pide compilar una "historia de bolsillo por los 400 años de literatura cubana": algo que se in$erte rápido en el mercado de la pocket-bookeratura mundial. Allá el tema Cuba está de moda aunque no se conoce nada de aquí, me dice: "aquí el tema Cuba está de moda aunque no se conoce nada de allá". De manera que si no lanzamos el proyecto enseguida, cualquier improvisado nos robará la primicia y la patente en Canadá. "Pero ni pinga, Landy", me pincha en su último e-mail, "ya es hora de sacar algo no tan jodido del subdesarrollo". Y ése mismo fue el primer título que se me ocurrió proponer (Algo no tan jodido del subdesarrollo: historia portátil de los 400 años de literatura cubana).
Y ya. Esto fue todo para empezar. Reconozcamos, con humildad más que con humillación, que se trataba de un pacto diabólico so very much tentador.

Ecce homo

Las únicas Obras Completas cubanas que me he leído del pí al pá son las de Onelio Jorge Cardoso (1914-1986): un buen narrador nacional, pero demasiado ruralinfantilizado. Los únicos estudios litécniterarios que poseo los adquirí coincidentemente en el Centro de Formación Literaria "Onelio Jorge Cardoso In Memoriam" (en Miramar). Moraleja de mural: si sólo dispones de un martillo, todos tus problemas te remiten a un clavo (¿fue Nietzsche el que habló de escribir a mandarriazos?). ¿Qué más podía hacer yo, triste y aislado, con todos mis amigos al otro lado del charco y cada cual con su nick en el chat, en medio de mis lúgubres noches de una Habana inisecular regida de súbito por Raúl?
No sé. Tal vez sí hubiera podido intentar "lo más difícil", como le encarga Rialta a su hijo José Cemí, en una página perdida de nuestro Paradiso. "Pero ni pinga, Landy". Al final hice lo contrario. Lejos de someterme al sermón lezamiano, y ponerme a investigar mierdangas polillosas en las bibliotecas sin aire acondicionado de La Habana, agarré unos pocos dólares canadienses (un adelanto de mi partner en esta joint-venture) y logré copiar para mi memoria flash la base de datos Excel de los diez cursos del Cardoso. Si bien le juré silencio eterno a mi cómplice, ahora les juro a ustedes que no he podido evitar
contarlo: "vivir para contarla", me protege el epitafio de un amigo del ex-líder máximo de mi garcíamarquiano país.
Había medio millar de textos inéditos en aquellos pocos megas. Una fortuna, una máquina de narrar. Una joya en bruto, en brutísimo. El fichero era una caja de caudales sin necesidad de copyright ni password: un alef totipotente de relatos, un do-it-yourself pero ya listo pret-à-porter. Allí dentro latía el desafío de la ficción explicado a los niños o el evangelio según Scheherasade. Y realmente tenían madera de narradores los muy cabrones (así fuera ácana con ácaro: lo cierto es que el gérmen de un régimen nacioficcional ya se incubaba allí). De manera que me fue muy fácil establecer filias y nexos con cada estereotipo histórico de realismo cubano: única cepa literárida que prospera bajo el cepo de nuestro clima. Elegí 40
ejemplos ejemplares (a una velocidad moderada de 10 plagios/siglo) y les pasé la mano para forzarlos en sus respectivos contextos. Un arcaísmo por aquí y un costumbrismo por allá. Y listo. Me sentía un Alí Babá posmoderno. Así, con cambios menores, los 40 textos parecían hallazgos arqueológicos míos de los clásicos locales de nuestros aburridos siglos XVII, XVIII, XIX y XX (lo que va del XXI asumí que, con cambios mayores, bien podría impostarlo yo a partir de mi impropia excritura).
Y ya. Esto fue todo para continuar. El resto fue hacerme de un Diccionario de la Literatura Cubana (edición cariada de 1980, con más omisiones que menciones) y de los dos tomos truncos de Historia de la Literatura Cubana ("1492-1898" y "1899-1958": el de "1959-????" aún no tiene imprimátur por subversivo), editados ambos oficialmente por instituciones culturales del patio. De esos mamotretos extraje ciertas maneras de nombrar dentro de la atmósfera editorial de cada período: la
calumnia calcinada de la Colonia, la resaca resabiosa de la Repúsblica, y el revolico rebobo de la Revoilusión.

El ocaso de los dioses

El libro se publicó en un nuevo sello editorial fundado por mi amigo "quedado" en Montreal, Quebec: Cubaquois Books. Mi antología apócrifa (con nadie nunca antes compartí la verdad) fue un suceso no sólo en el reino políglota de Canadá, sino también en los United States. Por suerte, nunca se publicaron los originales en español: así, un team de traductores profesionales ayudó, sin saberlo, a enmascarar aún más mis 40 reescrituras robadas. El título finalmente fue el mío:
Something not so fucking from underdevelopment: portable history of 400 years of Cuban literature / Quelque chose pas donc pis de sous-développement: histoire portative des 400 années de littérature cubaine (edición bilingüe con un anexo de cada cuento resumido en inuit).
Comercialmente, más que un suceso fue todo un success y/o succès. Un éxito, un exit: incluido mi primer permiso de salida para viajar (la suerte de escapar por una sortie), concedido en tiempo y forma por un ministerio que misteriosamente no era el de Cultura sino el del Interior (aún cuando yo me dirigía justo en sentido contrario: hacia el exterior).
Viajé. Vi. Viré.
Cobré mejor de lo que pensaba, excepto por un pleito judicial perdido que me impuso mi ex-colega bioquímico por un asunto de royalties. Di no un par, sino pila de speeches literarios entre lo polite y lo politically correct. Conocí en persona a Barbara Gowdy, una mente imponente a sus más de 50 años, y logré disimular con chistes ambiguos que nunca la había leído y menos aún visto la película de sus Falling Angels (era algo de construirse un búnker doméstico contra la bomba atómica). Hablé en inglés hasta en la televisión de Toronto. Caí bien: mostrarme "levemente levoliberal" era mi triunfal carta de presentación. Conocí a Gloria Beatty (así lo escribió en una servilleta), una aeromoza virgen y cosmopolita que me pidió la matase en pleno vuelo de regreso Toronto-Montreal: acaso lo único no falso ni literario de mi experiencia expatriada. No la maté, pero ese fin de año, tras una borrachera de whiskey y bolas de nieve (ya era primero de enero), terminé desnudo y gritando "viva la literatura cubana" mientras me venía en el tracto anal de la hija del embajador: intentarlo por delante hubiera sido una ofensa con ella, pues era una chica gay que fue el objeto más caliente/canadiense que conocí en todo aquel mes sabático (de hecho, apenas 21 días de aire freesco).
And the rest is silence. Y ya. Esto fue todo para terminar. De vuelta a Cuba no traje conmigo ni un solo ejemplar de mi plagio antológico o, mejor aún: autológico. No me arriesgué a pasar semejante bomba nuclear doméstica por la Aduana, ni ante los perritos groseros del Ministerio del Interior ni ante los peritos golosos del de Cultura (aunque es probable que nadie reparara en mi búnker burlesque).
Allá la dejé: con su medio millar de páginas, con sus 40 000 ejemplares en primera tirada (a la velocidad menos moderada de 10 000 plagios/siglo), y con su carátula de Raúl Martínez que disimulé a mi nombre en Adobe Photoshop (era una de las imágenes de su serie de "fotomentiras"). Más mi prólogo. Más un epílogo de mi antiguo amigo escritor amateur. Más mis 40 papas podridas metabolizándose en su tripa por los siglos de los siglos, améen. Ya es hora de sacar algo no tan jodido del subdesarrollo. Allá se las dejé: que se comieran un cable académico con esos clásicos cubanos hechos de ejercicios de clases
(etimológicamente, un clásico es lo que tiene clase), cuentos sin adjetivos, icebergs yanquis y matriushkas chinescas, largos diálogos de Asimov sin acotación, mudas justificadas, niveles naifs de una realidad más rala que realista, neotojosianismos de dato escondido, violencia de vodevil, flujos menstruales de pensamiento, vicios comunicantes, entre tantos tontos subgéneros apolíticos, y mil y un etcéteras técnicos y tours-de-force à-la-carte. Todo un alef maléfico.
En legítima defensa, supongo esta haya sido mi mínima contribución a la crisis general del capitalismo (CGC) en la era global: exponer la insultante ignorancia del continente americano de cara a nuestra insulsa hezcritura insular (ínsula insulated-isolée-aislada tras medio siglo y/o milenio de fatalismo geografiterario). Después de todo, ¿quién quita que, dentro de otros 400 años, Cuba no será recordada mejor por los resúmenes en inuit anexados a cada cuento de Something not so fucking from underdevelopment: portable history of 400 years of cuban literature / Quelque chose pas donc pis de sous- développement: histoire portative des 400 années de littérature cubaine?

Sunday, October 26, 2008

Al doblar de la esquina....

Ivan, el hijo de Tania Quintero, fue ilegalmente detenido por varias horas por la policia política cubana. Aqui, el recuento de Tania:

El miércoles 22 de octubre de 2008 mi hijo, Iván García Quintero, periodista independiente de Cuba Press desde 1995 hasta 2005, fue detenido y esposado, en la sede central de ETECSA, en Águila y Dragones, donde labora su esposa, y posteriormente encerrado en un calabozo de la unidad de policía situada en Zanja y Dragones. desde las 12 del día hasta las 11 de la noche.

Una hora antes se había encontrado en las afueras del Capitolio Nacional con Luis Felipe Jaramillo, colombiano y productor deportivo, quien le llevaba unos libros del escritor y periodista Ernesto McCausland, también colombiano, y quien unos meses antes había estado en La Habana y conversado con Iván. Al día siguiente, Jaramillo quería ir a Varadero e Iván le sugirió viajara por Viazul.

Como no tenía a mano el teléfono de Viazul, y al estar cerca del trabajo de su esposa, hasta allí se fueron caminando y conversando sobre deportes. Ya en el lobby de la sede central de ETECSA un individuo de civil le pidió a Iván su carnet de identidad -después sabría les había venido siguiendo- y pese a las explicaciones de Iván, lo esposó y se lo llevó en un patrullero, como si de un delincuente se tratara.

Su esposa inmediatamente se dirigió a la unidad de Picota y allí le dijeron que no estaba. Luego fue a la de Zanja y Dragones, y allí le mintieron y le dijeron que no se encontraba. No lo pensó dos veces y se fue a Villa Marista, sede del Departamento de Seguridad del Estado. Después de esperar tres horas, la atendió un tal Capitán Máximo, quien dijo trabajar para el Coronel Estrada, esbirro mulato, "viejo conocido" mío: durante varias horas me interrogó en la madrugada del 21 al 22 de enero de 1997, cuando estuve detenida en la unidad de Zapata y C, Vedado.

Con el cinismo que caracteriza a la policía política cubana, a mi nuera le dijeron que había sido un "error", que eso no iba a volver a ocurrir y hasta tuvieron la desvergüenza de preguntar por mí y mandarme "saludos".

Iván pudo hablar con el segundo jefe de la unidad de Zanja y Dragón, Capitán Mederos, que ese día estaba de guardia. Y al igual que en otras detenciones, se negó a firmar ninguna acta de advertencia ni ningún otro documento.

Le pedí a Iván que escribiera acerca de esa arbitraria detención así como del clima fascista, de terror y represión desatado por Raúl Castro y su gobierno tras el paso de los huracanes Gustav e Ike, especialmente en la Ciudad de La Habana y capitales de provincias. Simplemente por llevar un cartón de huevos, unas barras de pan, seis sobrecitos de detergente, vender flores o jabitas de nailon. O citarse con un extranjero portador de libros apolíticos.

Tania Quintero
Periodista independiente,
exiliada política en Suiza
desde noviembre de 20003.

La fuga de Leandro

Lia explora el concepto del ancho mundo de "afuera", la acción de "irse", y la realidad de los jóvenes de la isla.

Lo reproduzco, en su totalidad:

Leandro's Fuga, por Lia.

A veces nos despegamos de lo que sentimos en el mismo momento que pasan las cosas que nos afectan emocionalmente para tomar distancia, enfriarnos un poco la cabeza y dejar que las tres agujas cronométricas corran hasta calmar la ansiedad primera, la irracional.
Cuando alguien cercano se va, solemos los que permanecemos y ya no nos quedó otra que acostumbrarnos a ese abandono repentino apenas anunciado, angustiarnos en la posiblidad más inmediata que se nos ofrece de no poder ver a la persona al menos en un tiempo prolongado, diríase infinito o casi.
O bien no tomar partido de cerca: no asistir a despedidas y hacer como si más bien se fuera de guerrilla a otra provincia o algo por el estilo.
A los que ya estamos habituados a ser los que nos quedamos, la simple idea de visualizar la propia partida nos aterra. Sufrimos las consecuencias de mantener a duras penas la amistad sólo vía virtual cuando podemos conectarnos. Y por supuesto la renovación de amigos que casi nunca duran tanto es continua y cíclica y eterna.
Una carta de invitación, un permiso de salida, un pasaporte hecho. Y listo, la asociación directa con la pérdida de amigos -nadie puede asegurar si para siempre- es inevitable.
La cosa pareciera simple: los amigos están ahí afuera, y esperan por ti de algún modo, a que te decidas de una vez a romper lazos con la malagradecida isla, que por demás es lo único que has visto, como un show de Truman no ficticio.
El primer viaje, las primeras experiencias en el mundo exterior, son alentadoras en boca de los que regresan para hacernos el cuento, para ilustrarnos la evidente diferencia, la abismal diferente realidad de allá afuera en nuestro despoblado y caótico imaginario, desprovisto de visiones que alcanzan el primer mundo, o el segundo o incluso un tercero menos surrealista, que se agradecería llegar a ser en un futuro remoto.
Outhere, otherside. Palabras con un sentido oculto. Gran misterio.
Qué nos detiene, o mejor, por qué hay algo que nos detiene.
Para un cubano el mundo representa quizás la inmensidad triplicada que para cualquier otra persona.
No podemos molestarnos porque mañana se vaya el que menos imaginábamos sin avisarnos con antelación, sin prepararnos de antemano, sin decirnos nadita por puro miedo a que el viaje se le caiga...
Al final la tristeza será más fuerte y acabará comiéndonos por una pata como siempre, porque resulta tan difícil de resistir como una rubia vestida de rojo en medio de la calle en una noche solitaria, o un libro de Bataille abandonado en el mostrador de una tienda y al alcance de la mano.
Hay que sobreponerse una-vez-más y seguir escribiendo mails aunque no los respondan en su mayoría, o sí pero demasiado escuetamente para nuestro gusto.
Persistir e insistir en la conexión para no demolernos tanto el alma de nostalgia avasalladora.
At last el cubano es bien patético a la medida de la isla misma y su maldita circunstancia nos es otorgada desde que nacemos. Un patetismo sólido y sin mucho desgarramiento. Sólo el justo para resistir y seguir mirando a la frustración a la cara, al inmediato horror de frente: la nada es la peor de las pesadillas que nos ha sido dada a conocer; la futura incertidumbre ante nuestros ojos-demasiado-abiertos y no la carencia material, la falta de electricidad, de ropa o de alimentos que siempre ha estado pisándonos los talones.
Lo que viene delante es más terrible que lo que se puede dejar atrás.
Y los amigos perdidos nunca van a poder ser reemplazados como un monitor fundido o cepillo de dientes: por eso lo que más encabrona es que aquí estas cosas puedan sin dificultad ser comparables al tiempo relativo de vida de una amistad.
Porque por lo general no duran mucho ni puedes obligarte a conservarlos (ya que no depende enteramente de ti).
Los tiranosaurios sí.
Ahí siguen y perduran.
El mayor deseo de un pueblo dicho en voz alta al unísono debiera ser infaliblemente cumplido como por arte de magia. Desafortunadamente el hechizamiento hay que inventárselo, a la par que la propia supervivencia.
Pero otra de las cosas legadas al nacer en tierra ocupada por locos militares de remate, es el descreimiento, la certeza antes del hecho.
Las canciones de la Trova Tradicional eran románticamente pesimistas.
Asumían la pérdida y la desesperanza por ley.
Así, Veinte años de la Maria Teresa Vera es un clásico ejemplo: qué importa si ya no se puede hacer nada.
Esa misma es nuestra posición ante un amigo que se va.
Y es lástima que el cruzamiento de brazos sea la principal postura que acogemos a la menor oportunidad, en las disímiles situaciones.
No podemos juzgar a nadie de querer irse: en cualquier caso es lo más aconsejable.
(Aunque muchos acuñen el término valentía al suplicio de quedarmos, pienso que por lo general es más estupidez que nada, y un hecho de por sí bastante mierdero; a la larga por supuesto te vas dando cuenta y recapacitas o no.)
Como tampoco deberíamos únicamente conforrmarnos, en niguna circunstancia.
Y sentirnos dolidos es la respuesta más fácil. Encarar al dolor y tragarlo cuesta caro.
"Me voy cobardemente", le decía el Lean a Claudio días antes de irse todo lo cautelosamente que pudo.
Con toda la aprehensión del novato virgen o la paloma cautiva de pronto liberada.
Y Claudio lo entendió y apoyó, qué otra cosa si no iba a hacer como su amigo!
Más un país que no tuvo tiempo de conocer siquiera, con sus apenas 22 años cumplidos -Claudio carga 33 y se visualiza fácilmente con 90 balanceando su sillón y rememorando con Gorki los "tiempos duros" en el portal de su casa. Esto es hasta la muerte, le dice al Gorki cada vez que se despiden.

Au revoir, pues, hasta más ver, o hasta nunca, amigos lejanos!
Aunque nunca-es-tarde-si-la-dicha-es-buena, y nadie sabe... el futuro puede ser incierto pero no por eso menos favorable.

Leandro lleva la mirada pretenciosa de los jóvenes que sí quieren llegar a hacer algo o ser alguien en sus vidas, alcanzar un propósito y luchar por alcanzarlo.
Esas ganas de vida y de capturar el arte con obturador y manos, son sólo alentables y realizables lejos de esta burbuja que no va a ninguna parte ni se explota de una vez.
Al Lean lo recordaremos todo el tiempo en cada lugar afín, y si no nos viéramos más, cosa imprecisa sin remedio, seríamos (los amigos-que-deja-en-Cuba) como la canción del Bola que tanto le gustaba, Vete de mí: "seré en tu vida lo mejor de la neblina del ayer cuando me llegues a olvidar, como es mejor el verso aquel que no podemos recordar".

Autocensura Go Home!

La exposición Curadores Go Home, abrió este viernes. Finalmente.
Después de un e-mail amenazador, pero que no prohibía explícitamente la inauguración de la muestra, sorpresivamente -al menos para mi- este pasado viernes se abren las puertas de Espacio Aglutinador para presentarla.

No hubo concierto de Porno Para Ricardo, ni descarga con la Babosa Azul. En mi opinion, el anuncio del concierto generó la atención deseada, y tambien atrajo la antención de los indeseables. A veces es mejor anunciar los conciertos y que el régimen vea que no hay miedo, pero una vez roto el cerco del miedo hay que seguir adelante, lo que en esta ocasión no se hizo.

La lista de ausentes, muy ilustre:

Yoani Sanchez
Claudia Cadelo de Nevi
Porno Para Ricardo y La Babosa Azul
Claudio Fuentes y Gorki Aguila, con una serie de fotos, ilustraciones y carteles.

Por tanto, como no creo en la autocensura y estoy fuera del alcance de los e-mails al rojo vivo de los policías de la cultura, les he ofrecido a los ausentes este espacio para publicar todo lo que estimen.

Friday, October 24, 2008

¿quién es quién?

Claudia nos aclara un par de cosas....

Wednesday, October 22, 2008

The Clinic

La entrevista a Porno Para Ricardo en la edicion digital de "The Clinic", la mejor revista satírica de América Larina.....

La Habana, en ruinas

La Habana, el arte nuevo de hacer ruinas es un testimonio de la desesperanza en Cuba. El documental nos lleva por la Habana que desaparece, por la metropolis en implosion. Disponible gratis en Google Video.

Monday, October 20, 2008

Orlando y la pornoliberación.

Pornolibertades, segun Orlando en Octavo Cerco

Guama 53, editorial.

Lia reporta desde la Habana

Desde la Habana, el reporte de Lia en cuanto a lo que esta sucediendo con Espacio Aglutinador (Laboratorio)

En el día de hoy, 20 de octubre, Día Nacional de la Cultura Cubana o algo así, la artista plástica Sandra Ceballos, creadora del proyecto-galería Espacio Aglutinador, se dirigía a las puertas de la oficina del director del Consejo Nacional de Las Artes Plásticas en 3ra y 14, Miramar. La acompañaban René Esteban, artista plástico; Claudio Fuentes, fotógrafo; Ciro Díaz y Renay Kayrus, guitarrista y baterista respectivamente de la agrupación-musical-no-gubernamental Porno para Ricardo; y Javier Castro, el bala, creo que escritor... Muchos de los "involucrados" de la exposición suspendida "Curadores, go home", no pudieron presentarse por cuestiones de trabajo, que en Cuba la gente normal trabaja y un lunes a las 9am es horario laboral de todos.
Después de esperar un rato amenazando no ser recibidos, alguien llamó a Sandra y le comunicó que ella sería atendida por el director del Consejo, únicamente sola, mañana a la misma hora.

Friday, October 17, 2008

Policia de la Cultura

Biografía oficial del chivatón

Comunicado de Porno Para Ricardo

El Gobierno cubano una vez mas, con el fín de frustrar toda actividad o manifestación que represente la libertad individual, ha lanzado por mediación del consejo nacional de las artes plásticas, una nota tergiversadora que ataca a la galeria "Espacio Aglutinador" que representa la destacada artista de la plástica Sandra Ceballos donde ibamos a actuar como artistas invitados.

Obviamente, por la parte que nos tocaba a nosotros, iba a ser un show todo lo irreverente y antipolíticamente anticastrista que nos diera la gana y he ahí el punto de molestia de la autocracia. A nosotros también nos molestan los shows propagandísticos y con contenido abiertamente político que ustedes, señores comunistas, le dan a toda actividad artística y no-artística a lo largo y ancho de todo este archipiélago a la hora y en el momento que les de la gana ¿no creen que es justo que nos toque a nosotros de vez en cuando?

La nota es manipulante, aberrada, decadente y con un marcado sentido retro estalinista-castrista. Nos creemos, por sentirnos personas libres, con el derecho de invitar a quién nos de la gana a nuestro espectáculo, además, por ser un espectaculo a puertas abiertas como toda exposición normal de artes plásticas y música, también estaba invitado cualquier personal de la seguridad del estado o del partido que atinase a pasar por el lugar.

Por nuestra parte seguimos restándonos de toda esta mierda demagógica.

El piquete de Porno Para Ricardo
La Habana, Cuba
Octubre 17, 2008

En casa de Sandra.... UPDATED

REPRESION, CENSURA, PRESIONES, CALUMNIAS, Y CHANTAJE.
Debido a "gestiones administrativas" de los policías de la cultura, la exposición y el concierto quedan temporalmente suspendidos.
Penultimos Días tiene los detalles seguirá la cobertura de este nuevo intento por silenciar a los artistas en Cuba. La información aparecerá en la sección de comentarios.

Claudia reporta en Octavo Cerco, desde la Habana.




Ah, los miembros de la Babosa Azul están invitados tambien, asi que habrá doble descarga!

Y ahora dedicada al chivatón, Rafael de la Osa Díaz, Policía de la Cultura:

Thursday, October 16, 2008

De estreno....

Octavo Cerco el blog de Claudia Cadelo de Nevi, acaba de ser estrenado....

21 imposibilidades de la literatura cubana

REFLEXXIONES
(e-VANGELIO CUBANO DEL 21):
21 imposibilidades de la literatura cubana
Orlando Luis Pardo Lazo
(plagiado del e-zine de escritura irregular THE REVOLUTION EVENING POST episodio 4)

I. Narrar la muerte de Fidel. Aunque sea muy tarde, aunque se haya perdido la novedad. Narrar ese desfasaje, ese anacronismo, esa torpeza taimada de la literatura nacional: corpus texti poco dado al magnicidio como solución dramática, y que elude las representaciones míticas o realistas de la figura de Fidel, vivo o muerto o inmortal (el Código Penal cubano es mucho más creativo al respecto). No habrá siglo XXI de adultos sin antes narrar esta patata política (el siglo XX de niños ya lo conocimos: se llamó "literatura de la revolución"). Narrar este deceso es un tour de forceps, un ejercicio de seso para iniciarnos en los ritos y retos de la excritura: el oficio más contrarrevolucionario del mundo.

II. La pinga. Narrar honestamente la pinga, su belleza y su libertad. También los usos represivos de donde mana todo su horror. Narrar cómo los culos cubanos han competido deslealmente por la clemencia de una pinga bajo ese sol inclemente del mundillo moral: un mural o morral donde cabe todo. Narrar cómo nos han escamoteado la pinga desde el kindergarten hasta el seminario, para ganancia de suicidas y orates (sobran tantos ejemplos como los que faltan aún). Narrar por qué nadie en los siglos anteriores al XXI supo narrar esta falofobia con honestidad, en toda su subversiva belleza y su furibunda libertad. En todo su hipócrita horror.

III. La invasión norteamericana o el timo que nunca fue. Narrar la mediocridad sucesiva de dos ocupaciones militares que, en términos de civilitud, pudieron rendir mucho más (1898 y 1906). Narrar el rentabilísimo entusiasmo nacional que acarrearon ambas en tanto ocupación Made in USA. Narrar la rentabilísima frustración nacional que aún acarrean ambas en tanto amenaza de ocupación Made in USA. Narrar la idea de la anexión como el equilibrio entre una cámara de gas letal y un balón de oxígeno en terapia intensiva. Nuestro siglo XXI comenzará con la puertorriquización de la Repusblica de las Letras Cubanas, hasta ahora siempre varada en insularismos integristas, diásporas disidentes, y otras cacharrosas cursilerías.

IV. Narrar América. La América de verdad, el continente glamoroso y capitalesquizo: un oasis imaginario llamado North Park. Narrar su geografía de derechas como fuente de derechos y desarrollo autorial. Narrar su descubrimiento de lo lejos que puede llevarnos el demoniaco-democrático acto de narrar (incluso narrar en el mar). Narrar por qué no ha habido literatura más anti-americana que la literatura Hecha en Casa. Narrar cómo en el siglo XX Cuba no quiso enterarse de la América de élite. Narrar cómo La Habana barbada quiso afeitar al resto de América con la bobería mágico-guerrillera de una izquierda sin cuerda. Nuestro siglo XXI será un corte reaccionario al respecto o será sólo otra mordaza (ini)secular iletrada.

V. La mierda. Narrar la mierda mierderamente. Narrar el metamojón flotante en la charca caribe con todas sus hediondeces estéticas, tan estáticas. Narrar sin kitsch. Sin complejo de culpa. Sin compromisos ni comentarios. Sin seguridad (del Estado o de Dios). Sin quijotismo ni quórum. Sin columnas ni reflexxiones. Sin halar la cadenita del water-closet (ya ni siquiera es necesario salir salir del closet: escondidos allí dentro podemos usar un control remoto para cliquear nuestros posts). Narrar a pepe timbales. Narrar sin narrar las inodoras heces del siglo XX: comemierdurías idiotópicas y demás solidaridades de obligatorio cumplimiento. Narrar mierderamente la mierda como tarea de choque para inaugurar el panteón pétreo-pútreo-patrio de nuestro sickglo XXI.

VI. Dios. Narrar el beri-beri de Dios que osteoporiza cualquier noción religiosa en esta nación. Narrar nuestra fatua fosilización de la fe. Narrar la pacatería del cuerpo y la ignorancia del cadáver que incuba: en Cuba nadie sabe narrar la muerte, sólo su odiosa ejemplaridad para martirizar al que no murió. Narrar los iconos desacralizados por la ideología y los quinqueniatos macro-económicos que en principio nacionalizaron al Verbo. Narrar la complicidad campechana entre el Departamento de Asuntos Religiosos y un clero escleróticamente alegre, profano practicante de la gaya ciencia. Narrar el clown cubano de Dios, en medio de los grandes relatos enfermizamente esperanzadores que son la base simbólica de este clowntry. Narrar las mutaciones cariotípicas de nuestro altar sincrético, pura aberración genética-popular. Narrar el Down cubano de Dios.

VII. Narrar nuestra cromosómica imposibilidad de pensar, de estructurar algún discurso privado. Un siglo XXI sería narrar esa incapacidad de narrarnos a nosotros mismos: más allá de la estadística pública, aburrida al punto de lo criminal, y más acá de esa maniíta de las instituciones de pensarlo todo primero. Narrar las grietas por donde presumible y presumidamente podríamos empezar a pensar (este párrafo, por ejemplo: penetrabilidad de la p).

VIII. Narrar la madre cubana. Narrar su despotismo mimético desdoblado de la maquinita paternal del Estado. Narrar el papel clave de la madre en la infantilización de la ciudadanía y el abatimiento volitivo de cada generación. Narrar su célibe sumisión ante el machito cubano, su atareada mediocridad no tan doméstica como domesticada. Narrar el energúmeno arte de concebir postales de flores para que circulen cada segundo domingo de mayo. Narrar los recalcitrantes cánceres que se apropian de tetas y ovarios maternos cuando ya es demasiado tarde para la cirugía, la quimioterapia, los anticuerpos monoclonales Made in Cuba, el noni, el meao de gato o la radiación. Narrar la intolerable poesía en octosílabos mongos que inspira cualquier madre cubana al morir. Y narrar el descomunal Edipo grecocubano de sus hijitos, verdadero ejército de pendejudos nostálgicos que pasan de la madre a la mujer a la hijita como un batón de atletismo: crueles masturbadores entre la misoginia y lo maricón. Sin una narración desmadrada de la madre cubana, nuestro siglo XXI será tan decimonónico como el XX que aún no se va.

IX. Narrar la utopía. En el siglo XXI habrá que seguir dándole cranque al relato lato de la utopía tupida. La utopía como carnada, trampita demoledora de carne. La utopía como bluff, como pompa fúnebre de jabón, como rebuzno o siniestra coz (acaso una hoz). La utopía en tanto motor de arranque y de arrancar cabezas, gen promiscuo o virus ideocefálico de alta infectividad. Y efectividad. La utopía como vertedero abandonado excepto por sus guardianes y presos. La utopía en tanto paraparaíso de reconcentración, laboratorio clínico de la esputopía. Un siglo XXI sin este tópico típico, será automáticamente un víctima naif.

X. Narrar el amor cubano (valga el oxímoron).

XI. Narrar lo que Cuba Socialipsista le ha hecho al concepto mismo de televisión. Hasta dónde lo ha colimado. Y limado. Narrar lo más espectacular de este fenómeno de feria: ciertos gestos televisivos de los años cincuenta que, medio siglo después, aún se infiltran como tics espías en nuestra TV de los años Cero (TVC), agrietando la homogeneidad luctuosa de su impropio discurso pedagodisciplinario y puericultural. Narrar menos textos de autor y más imágenes colectivas: el siglo XXI como un guión amorfo sin editar (un guiñol de guerra para guiñapos poscomunitados).

XII. narrar el fútbol como deporte nacional de e-mergencia. como alternativa beisboliana de las américas. todo en minúsculas. como derrota que ponga bien en bajo el nombre de cuba en las olimpiadas de seúl 2088 (o, aún más delicioso, en la hipocondriaca hipótesis de que nuestra patria clasifique para un copa mundial de la fifa). narrar la reacción del fifo, su visión apócrifa del fútbol como rezago empresarial del capitalismito cubano del siglo xx: como disidencia al popularismo del béisbol y como cancha individualista del xxi. narrar el fútbol desde la etimología posliberal de sus sílabas: fút-bol (la pelota del fut-uro, el fút-il deporte que tal vez nadie en Cuba protagonizará).

XIII. China. Narrar en China. Ninguna mueca radical de la escritura cubanesca será comprensible fuera de esta murallita connatural. Si nuestra literatura de masas (o de morralla) no funciona como garabato chinesco, entonces ya está más arcaica que los 1959 tomos de la discursografía política de este país. Narrar China como shortcut: la vía más corta del capitalismo de estado a un estado de capitalismo. Narrar China como esas Grandes Alamedas por donde pasará La Glam Marcha De Los Gorriones Resucitados (Todo En Mayúsculas). Narrar ficciones cantón-paranoicas y mandarín-histéricas y esquizo-pekinesas para aterrar al literartazgo local: desde el siglo XX tan en aplausos y ovaciones sumido, tan inercial al punto de la analfabetosis. Narrar un set de preguntas de pasillo para que circulen como misterios de ministerio, en clave de complot confuciano entre coleguitas: "¿existe la literatura china?", por ejemplo. O aún mucho mejor: "¿existe la literatura, china?"

XIV. Narrar los titulares de la prensa plana cubana, catálogo de vertiginosas violencias para vulgarizar al lector, simplificándolo a un código dicotómico de ceros y unos: todo o nada, blanco o negro, a favor o en contra, sí o no, etcétera o aretècte. Narrar cómo en algún resquicio de esas líneas al rojo vivo reside el verdadero arte de la narración. Narrar por qué sabe más de literatura un perito de periódico oficial cubano, que los mil y un estúpidos ensayistas estetas que casi diluyen la pulpa veintiunochesca de nuestra próxima ficción.

XV. Narrar el metro de La Habana. Ese túnel hacia ninguna parte, no tanto pozo ciego como puzzle sin solución. Narrarlo como un vaso comunicante o un poro de diálisis: ósmosis entre la nada histórica y el vacío existrencial. Narrarlo como un puente entre diastemas irreconciliables. O como la protesita dental que se moldea en papier-mâché, no con fines de lucro sino luctuoSOS. Narrar el metro en tanto subterfugio antes que subterráneo, metralla subversiva antes que suburbana. Y narrarlo con toda su parafernalia de situaciones anómalas y personajillos limítrofes: barbarie superpolítica que ningún Premio Nacional de Literatura tendrá cojones ni ovarios para narrar.

XVI. Narrar cubitas al margen. La Cuba de Raúl, por ejemplo. O la Cuba de Chávez. O la de Eusebio Leal. O Lage. O Lazo. O la Cuba de Cartman o de Saddam Hussein. Un siglo XXI es narrar cubitas a pie de página, cubitas entrelíneas en pleno crepúsculo de la post-revolución: cubitas con el trademark de The Revolution Evening Post (TREP, trepanación trepidante de la tripa transnacional). Narrar todas esas crónicas cubitas ucrónicas que, en cada jirón de la historia, algún imbécil perdió. Narrar el debris cubano, lo que ya venía pero nunca se vino: tendencia a eyacubar fast-delivery medio siglo antes de nuestro tiempo. Narrar la abortada Boarding Cuba de Guillermo Rosales. Narrarla como un exodoncista en serie, sin anestesia ni amnesia. Sin muelas cordiales ni cordales. A pura encía, lengua, saliva y paladar. Narrar el derecho al pataleo de la derecha cubana. Y narrarlo todo hemorrágicamente en un descoagulado hezpañol.

XVII. La muerte. Narrar los inconcebibles vericuentos con los que el cubano escamotea su propia muerte. Narrar ese pánico pacato, que lo obliga a mentir endémicamente al respecto. Narrar la inmortalidad inverosímil que se inventa el Estado a falta de un Evangelio mejor. Narrar la vulgar fealdad funeraria de toda muerte cubana, incluidas la de mayor necrojerarquía. Narrar la sublimación con que se narran nuestras muertecitas de mierda, desde los aborígenes achicharrados hasta los decapitasílabos rimados en modo imperativo en nuestro himno nacional. Narrar técnicas de resistencia para sobremorir a la cubapnea del siglo XX. Narrar la resurreción de la muerte cubana en el XXI.

XVIII. Narrar el segundo cubano en el cosmos (en la penúltima década del XXI). Narrar cómo tendrá que ser, para equilibrio interno del macrorrelato, un cubano de raza blanca, nacido y criado en la capital, preferiblemente una Dama con su vestidito blanco de miembra activa de nuestra incipiente sociedad civil (ese invento insipiente de los militares). Narrar chistes sexuales arquetípicos de una cubana en el cosmos: lo que rompe por bruta y lo que descubre por puta. Narrar si esparció fango cubano en el espacio o las cenizas fósiles de alguna heroína de la feminisklatura oficial. Narrar una serie televisiva que narre todo este epos caósmico. Narrar los titulares de la prensa plana que durante meses narrarán cada detalle simbólico sin importancia sideral. Narrar un plebiscito finisecular (en la última década del XXI) sobre la pertinencia de narrar a un tercer cubano en el cosmos.

XIX. Narrar la Seguridad (del Estado, se sobreentiende), único organelo vivo del rompecabezas social revolucubano. Narrar su motivación en medio de un clima no tan apático como apátrico. Narrar su capacidad de prestar atención en medio de la indolencia generalizada y lo críptico de esta época. Narrar cómo sus agentes narran microficciones cínicas, que luego se amplifican hasta crear el consenso crítico para la gobernabilidad de este país. Narrar cómo esos rumores y cíbercomentarios son los núcleos narrativos que tiñen de sobreentendido cada frase y cada gesto cubano, por más que parezcan ser de origen espontáneo o incluso contestatario. Narrar el clandestinaje como el grado cero de una escritura en libertad (estas mismas reflexxiones serían parte de esa liverdad o liberatura: freescritura). Narrar a la Seguridad del Estado en Cuba como el germen protosintáctico de nuestra sigloveintiúmnidad: flogisto que arde en todo pueblo como garantía inconsciente del día después, por más desdentado que ese día sea.

XX. El bollo. Narrar los sensacionales bollos que se han bebido todo el veneno caricaturesco de la historieta venérea de este país. Narrar los bollos fundamentalistas que han cimentado (o sementado) los necios pilares de la nación. Narrar los reverendos bollazos que se masturbaron con una tea para atizar a alguna tropita antes de cargar al machete. Narrar los bollos menopáusicos que igual menstruaron píamente contra el palito acribillado a plomazos del paredón. Narrar esos bolletes de hímenes heroicos, zurcidos a mano para que el siguiente cliente pagara por poder volverlo a partir. Narrar la bollocracia ideológica de una izquierda machorra y los electrodos con que republicanamente se les hurgaba allí dentro, hasta extraerles o extirparles el orgasmo de una confesión. Narrar la indetenible práctica del tatuaje peribollal como una de las bellas artes. Narrar el vis-à-vis de nuestro bollo-versus-bollo como una adaptación biológica para no deshidratarse en la canícula falocéntrica local: estrategia lesbocactácea de estricto acatamiento bajo este clima. Y narrar la ignorancia e ignominia del cubano medio en términos de bolliscencia. Sin narrar estos biopics del bollo criollo, nunca gozaremos de una despingoscritura que desvirgue al siglo XXI literárido nacional.

XXI. No narrar. En última instancia, narrar nuestro deber innato de no narrar ningún siglo XXI cubano. Nuestro derecho decúbito a ejercer el arte del desastre: newrrativa de la norración. Narrar como Sénecas provincianos o tal vez sanacos en web, desde un asco mitad orate y mitad sweetsida: "Narres lo que narres, te arrepentirás".


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Publicado por Orlando Luis Pardo Lazo para Lunes de Post-Revolución el 10/16/2008 12:48:00 PM

El evangelio según los extras

El evangelio según los extras
(extravangelio inisecular)
Orlando Luis Pardo Lazo

(plagiado del e-zine de escritura irregular THE REVOLUTION EVENING POST, episodio 2)



Soy foto-fija de cine y televisión, dos fenómenos que todavía se dan en Cuba. Uso una camarita digital de 4,2 megas y con esa baratija voy tirando entre fotógrafos clásicos que en los sesenta fundaron el ICAIC y el ICRT, hoy todos millonarios dinosaurios del Adobe Photoshop. De este part-time job sale mi inquietud civil por ese otro fenómeno colateral que ya rebasa los límites del cine y la televisión. Me refiero a los extras.
Los extras, ah. Ese ejército de resistencia fantasmal. Esa conspiración iletrada y acéfala que se multiplica a la sombra de. Bajo las mismas narices de. Una suerte de extrarquía que aún no se atreve a. Teoría del complot en el crepúsculo del proceso rextravolucionario cubano (aprox. 1959-200x). Expedientes X en el lobby militarizado del ICRT, acaso IXRT. Extrambóticas viditas paralelas en los rodajes de los films más emblemáticos del ICAIC, acaso ICAIX. Expeditos expedientes que la Seguridad del Estado cubana nunca sabrá leer tan bien como yo (son viditas para leerlas). Y es que yo los he colimado a través de mi lentilla plástica. In vivo. Clic. Día a día. Flash. In fraganti. Ah, los extras. Esa formidable oposición a nuestro statblishment-quo.
Por ejemplo, yo los he visto apiñarse entre la orden de "acción" y la de "corten", siempre en busca de obtener más luz (opacos Goethes de provincia) y de estar más visibles dentro de cada encuadre de cámara. Los he visto alardear a voz en cuello de sus extensísimos currículos de talla extra. Los he visto hacer gala fuera de escena de sus potencialidades histriónicas, las que por supuesto ningún director todavía ha tenido el talento de descubrir. Y los he visto lamentarse, con el corazón en la mano, del encasillamiento al que injustamente los somete la institución audiovisual (siempre deben interpretar a extras, cuando en realidad ninguno se considera como tal).
Yo los he visto polemizar texto-a-texto y tête-à-tête con guionistas multipremiados como Eduardo del Llano y Senel Paz, ambos escritores en un inicio. Lo que es más, incluso los he visto corregir este o aquel acting de nuestras protagonistas estrellas. Una vez fue en un teatro con Eslinda Núñez, ángel tan afable que casi acepta los consejos que le dieron no uno sino varios extras. Y otra vez fue en un teleplay con Isabel Santos, demonio justiciero que expulsó a pinga y cojones a aquella jauría del set, lo que provocó un retardo de dos días en la filmación, pues casi hubo una huelga de extras en solidaridad contra el despotismo actoral de los protagónicos (y hasta el sindicato los apoyó: a los extras, se sobreentiende).
Yo he visto, además, cómo comen. Y es una experiencia excepcional. Acumulan alimentos para después de la guerra con. Saben que todo tiempo futuro por fuerza ha de ser peor. Son agoreros agónicos. Los extras son aquellos comecoles del film cubano Madagascar, empezando por Jorge Molina (quien también come lombrices y fichas de dominó, y encima delira en su empeño de dirigir y ser profesor de algo llamado Facultad de Cine y Televisión). Los extras usan cordelitos y ligas y periódicos y trapos sucios para envolver (no es un símbolo, sino un arsenal de combate). Y usan jabitas de nylon reciclado y cucharillas de aluminio y platillos de comedor y canecas plásticas diseñadas como juguetería durante el Quinquenio o acaso ya el Quincuagenio Gris. No les falta nada a su genoma de altísima adaptación. En este sentido, los extras serán los únicos sobrevivientes en caso del siempre pospuesto holocausto nuclear que acaso ya ocurrió en octubre de 1962 (a lo peor, todos los cubanos somos extras pero aún no tenemos el talento de interpretarnos como tal).
Por lo demás, los extras jamás levantan la vista. Como los gatos, desdeñan la mano que les dio la bandeja obrera. Los extras desarrollan extrambóticas habilidades acrobáticas (vi a un casi anciano pasarse la madrugada haciendo el triple salto mortal, justo en la misma piscina donde el resto del equipo intentaba filmar) y en muchos de ellos se manifiesta cierto soplo poético espontáneo (un mulatico me regaló esta composición de despecho cuyo extrafalario título era Ella deseó mi suerte y me dijo mucho cuídate: "Mi mujer necesita estar / junto al que está con el dinero / y yo morir / por la naturaleza de las cosas: / adiós, malandra, / ya te amaba"): el poeta ya no como el fingidor de Pessoa, sino como un extra más en la muda y burocrática nómina del ICRT/ICAIC.
Los extras tienden a no poseer dientes desde muy jóvenes (a lo mejor nunca le salen, como si fueran una subespecie mutante: digamos, el Homo Xtrapiens). La semana pasada (octubre de 2008), con gusto me hubiera casado con una chica extra de diecitantos, de no haberla visto sacarse la prótesis dental después del almuerzo y lavarla fríamente en un bebedero de la locación. En ese momento pensé (aunque todavía no sepa qué pueda esto significar): "Dios mío, esa nena es la muerte. La mía. La tuya. La del universo entero. La de Wall Extreet y la de Cuba Zoocialista por lo demás".
Los extras no sobran ni rellenan nada. Los extras son. Funcionan como el indeseable pero inevitable contexto de cualquier producto estético nacional. Y, si por casualidad hay una secuencia de desnudos, ahí sí hay que barrerlos como moscas muertas del set. Se hacen los bobos, mitad profesionales y mitad liberales, pero al cabo son voyeuristas y tiradores natos, ultraconservadores y déspotas desde el lenguaje que usan para desestimar a quienes se exhiben ante cualquiera (escenas de "encuerismo", le llaman ellos).
Por cierto, los extras tienden a aparejarse entre sí de rodaje en rodaje y sé de primera mano que ninguno aceptaría un rol sin ropas en cámara. Y en esto no creo que les falte tino, pues el resto del team técnico de la TV no hace más que babearse al ver a un actor (¡o una actriz!) desvestirse: supongo sea el síndrome del demasiado uniforme que embiste e inviste a todo cubano desde la fundación de las milicias (no recuerdo si antes o después de octubre de 1962).
Toda vez expulsados por los altavoces, los extras se aglomeran entonces frente a los monitores del rodaje, para así al menos ver en diferido la cosa en cuestión: más que adánicos, ellos son lectores desnúdicos (entes húmedos y eréctiles). Diríase que son una plaga y un síntoma a nivel micro de lo que sucede en el resto de los cines y pantallitas de la nación, computadores oficiales incluidas.
Hoy por hoy, tras el tevéxorcismo de Luispavones y Papitosergueras, nadie debería olvidar que fueron los extras de la Papelera de Puentes Grandes los primeros que reaccionaron en la prensa contra el filme "contrarrevolucionario" Alicia en el pueblo de Maravillas (1991, año capicúa), del entonces realizador Daniel Díaz, acaparando para ellos solos la voz indignada de todo un pueblo que nunca estuvo para humoradas bajo la imaginaria amenaza de una invasión de storyboard. En ocasiones, he pensado en el concepto marxista de "pueblo" como justo eso: un comando élite de extras que son llamados a escena según la conveniencia del director.
No quisiera abundar aquí en los extras cautivos, esos pobres sancionaditos que, domingo tras domingo, son forzados a sentarse por una miseria de salario en los palcos sonrientes del programa Palmas y Cañas (verdadera mazorra reTVolucionaria, sólo que con mejores condiciones de audio e iluminación). Tampoco es mi deseo caer en columnismos de calumnias políticas de este o aquel signo, género tan de moda en cualquier tema que toque los derechos humanos en la Cuba caótica de la Revolución.
De todo lo anterior, por supuesto, no queda huella testimonial alguna, pues hay una suerte de pacto de secta entre los extras y, además, ellos nunca se dejan fotografiar de cerca (al menos no por mi camarita digital). Da la impresión de que los extras son convocados no por la productora, sino por un cuarto o un quinto poder. Sextocolumnistas por excelencia tras bambalinas, ellos son tan inmediatos y ubicuos que apenas acatan instrucción alguna de la autoridad. Al contrario, ellos disienten de todo y así generan la mayor cantidad de cortes y repeticiones por minuto editado de filmación. Al respecto, los extras serían la única causa cuántica de variabilidad nacional (motor molecular de la evolución biológica) y también son la crítica más tempranera a todo intento de representación extética Made In Cuba hoy por hoy.
Incluso sospecho que aún podrían ser mucho más. Acaso sean la democracia desenfocada que se incuba por los cuatro canales y por las decenas de películas más o menos ñoñas que se han rodado en este país. Los extras son algo así como la Cuba Secreta que en el siglo XX ni María Zambrano ni Gaspar Pumarejo advirtió. De manera que sólo ellos podrían protagonizar el auténtico cine independiente y underground, así como nuestra inminente televisión privada (sea por cable robado o por alquiler de casetes VHS). Sólo los extras ya han perdido foucaultianamente su nombre (hasta en los créditos) y su rostro (en cada plano). Sólo los extras filman deleuzianamente como quien cava su tumba o su mausoleo: literalmente a ciegas, pues a raíz de cierto escandalito de plagio, está vigente ahora una resolución ministerial que prohibe enseñarle a un extra el guión. Así, ellos nunca saben en qué proyecto los ha enrolado el Estado (único productor, o coproductor cuando se trata de capital extranjero). Los extras son, pues, como los ciegos cínicos de Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato. Y esta situación es tan alienada como la del proletariado decimonónico ficcinado en El Manifiesto Comunista, por lo que no sería de extrañar que en Cuba ocurriera pronto una "revolución dentro de la revolución", como la dexcrita por Regis Debray.
El propio ex-presidente Fidel Castro Ruz, en más de un sentido catalogado mundialmente como un líder extra-ordinario, se ha referido a estos fenómenos de manera más o menos velada a lo largo de sus discursos, aunque ningún taquígrafo del Consejo de Estado parezca reparar en ello. Pero los extras sí saben interpretar y confían en que sigue estando seguro su locus laboral dentro del paraparaíso cubano.
En cualquier caso, lo mío no es conceptualizar, sino disparar fotofijas de cine y televisión, dos fenómenos que todavía se dan en la Cuba del siglo XXI. Para semejante part-time job, con mis 4,2 megas digitales me basta y me sobra para codearme con los clásicos que en los sesenta fundaron el ICAIC y el ICRT avant-l´adobephotoshop. El resto son apenas mis inquietudes civiles colaterales. No por importantes menos intrascendentales.
Consummatum extra.


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Publicado por Orlando Luis Pardo Lazo para Lunes de Post-Revolución el 10/16/2008 12:37:00 PM

Wednesday, October 15, 2008

Grooveshark

Grooveshark, the music blog from The Deep End, has devoted a post to Porno Para Ricardo and La Babosa Azul

Porno Para Ricardo, internados en "the Clinic"

Monday, October 13, 2008

Y este era el poster para el concierto que no se dió....


Aqui les dejo el poster del concierto que no se pudo dar, por la enfermedad de Ciro y por el "natural" acoso al que está sometida la banda....

Cambio de fecha....


La exposicion Curadores Go Home! cambia su inauguración para el proximo sábado, el dieciocho de octubre.

la vida en imagines, vista por Lia



Lia documenta su vida en imagenes, con un detalle casi forense. Toma fotografías de objetos comunes, pero que narran la historia de una jóven cubana, en la soledad del inxilio autoimpuesto, como unica muralla defensiva contra la agresividad de la sociedad "oficial" cubana.

Si, cuando uno vive en la isla de Cuba, en la ex-siempre-fiel, la coraza es necesaria.
No por que vista uno una coraza deja uno de ser frágil, la coraza en realidad acentuá la fragilidad del ser humano que se resiste a ser un zombie dominado por castro y su ejército de brujos.

Lia vaga por la Habana, o La Vana.
Lia sabe lo que significa vivir en una ciudad ocupada por una tropa policial, que bien pudiera ser extranjera.
Habanera es Lia, y la ciudad, que es por encima de todo un estado de ánimo es su tatuaje mental, la carga que pesa en cada habanero inxiliado o exiliado.

Cada una de estas imágenes tiene una historia, y todas esas historias se encadenan en una narrativa autobiográfica.... Lia y su vida, la vida de Lia, que es la vida de tantos. La cabeza de la muñeca, sigue a Lia a todas partes como una conciencia independiente. La resistencia de Lia, que no chivatea, que moriría antes que dejarse tocar por las miasmas del sistema, y la olla de presion vacía, como un símbolo.

Cada foto vale mas que las proverbiales mil palabras. Descúbranlas.

Sunday, October 12, 2008

Porno Para Ricardo en Espacio Aglutinador


La galería independiente Espacio Aglutinador, dirigida por Sandra Ceballos inaugurará una exposición el proximo jueves 16 de Octubre, con el titulo Curadores go home!

Porno Para Ricardo actuará en la apertura de la muestra, en lo que promete ser un concierto muy especial, el primero después del affaire Gorki, y en un momento que anticipa la salida de su próximo álbum.

Más información a partir del final del concierto!

Friday, October 10, 2008

Lunes de Post Revolucion: Literatura Habanera

Tristes hombres del Chaplin que mil y una vez tumbaron a la Revolución Cubana y después fueron tan gentilmente tristes que mil y una vez la hicieron sobrevivir.

Orlando Luis Pardo Lazo

(plagiado del e-zine de escritura irregular

THE REVOLUTION EVENING POST, episodio 3)


1

Se parece a Sean Penn en El asesinato de Richard Nixon. Usa bigotico obsceno. Ríe cobardemente. Y trasmite cierto aire de erudición o solemnidad bajo un traje raído de color gris rotoso.

Aunque no se llama Sean Penn, por supuesto, ni Richard Nixon.

En julio de 2008, a ras del Vedado, La Habana, Cuba, él simplemente ha perdido el nombre (tampoco le hace falta encontrarlo). Él es el fin de una época y el coda de una generación. Y con eso ya es suficiente para narrar. Insuficientemente narrar.

A él, sin embargo, le basta sólo con ser un punto. Con entrar siempre de primero para ocupar su eterno puesto en última fila. The last in line. A estas alturas de la historia, lo menos que él desea es un cambio de perspectiva. Lo menos que él desea es que lo identifiquen con él. Un cinéfilo desconocido ha de ser un virtuoso de la invisibilidad: sólo así es posible sacarse la pinga en público para entonces tirar en paz.

Pero en este punto quien entra en la escena soy yo. Porque yo también asisto a diario al cine Chaplin de 23. Porque estoy allí para relatarlo, tal vez delatarlo: a él y a todo su gremiecito o exhibicionista complot.

Yo soy a ratos el testigo y a ratos el cómplice de este pornográfico prestidigitador. De éste y de sus tristes colegas de sala oscura: ciudadanillos raídos en trajes color gris rotoso, atorados por la demasiada angustia mitad onanista y mitad incivil; sean-pennes de pene en mano que nunca nadie les tocará (excepto el médico o el forense), richard-nixones ridiculizados por el Estado y por Dios; hombres alguna vez convidados a creer en la palabra futuro, posproletarios de una utopía seminal que jamás eyaculó (los tiradores no se vienen, por definición); títeres cuyos hilos convergen todos en la portañuela (sin culpa y sin monserga moral, pero sin alegría y sin dignidad), iconos masturbadores de la insolidaridad humana en su estado crudo y carnal; augures del desastre antropológico que más temprano que tarde les pareceré a ustedes yo.


2

La pinga humana se compone de:

1) la pinga genital o la pinga en sí (das Ping an sich);

2) la pinga simbólica.

La pinga genital participa, entre otros determinismos, de la evolución biológica de la especie. La pinga simbólica es la encargada de muchas manifestaciones espirituales del hombre, tales como:

1) la función ideológica o lingüística;

2) la función fáctica o exhibicionista.

Hasta aquí, la cita más o menos plagiada de un manualito de difusión materialista, impreso en la URSS de los años setenta.

En nuestro contexto social de los años cero, la función fáctica o exhibicionista podría ser la enfermiza esperanza de sacar de su despótica decadencia a la praxis de nuestra izquierda local.

A partir de aquí, véngase o vénguese sobre nos el diluvio reaccionario del hombre de derechas que nunca del todo seré (después de mí, el delirio).


3

En julio de 2008 se celebra el Día de Todos los Mártires Inocentes, fecha patria en que el Ministerio de Cultura suspende cualquier fiesta pública nacional: sea cabaret, función de danza, teatro, carnaval, concierto, exposición, show de travestis o proyección de un film.

Entonces los habituales del cine Chaplin se ven expulsados por decreto contra el contén. Cada año, ellos son los verdaderos mártires de esta efeméride, de la cual ninguno se declara culpable. Cada año se les puede ver merodeando por allí con una pasividad sobrecogedora: una suerte de huelga de las pingas caídas, que sería noticia de primera plana en cualquier otro país aunque no existiera la prensa.

Algunos pernoctan en la acera de la avenida 23 (nadie podría confundir su alcurnia de tirador con la de un mendigo). Otros se acurrucan contra los vidrios de la Cinemateca (niños huérfanos de la institución audiovisual, pequeños elpiditos-valdés sin ticket ni beneficencia). Y otros se largan de madrugada hacia algún parquecito oscuro, siempre que sus bancos simulen la disposición de butacas del cine Chaplin (diáspora conmovedora por su patetismo híperreal, en medio de un siglo XXI tan adorablemente hipócrita y laissez-faire y cínico y make-believe).

Pero es sólo un día de julio, no más. A lo largo y estrecho del 2008, a esta tropita pinguenciera le quedan 364 no-efemérides para ejecutar su venganza privada contra la nación (en años bisiestos ni siquiera se notaría la discontinuidad ministerial). Ellos disponen de 364 jornadas de automanoseo social, de 364 sesiones contraparlamentarias (tirar es el más fáctico de los verbos: es un fatum). Así reaccionan contra las resoluciones de política cultural, y le ponen, como de pasada, un diario punto y aparte a las grandes construcciones discursivas de la revolución (pura pinga simbólica ideológica o lingüística, si hemos de respetar la taxonomía filomarxista anterior).

Los tiradores (que, reitero, no se vienen si son de verdad) funcionan como las termitas de un cactus patriarca: insectos que comen cosas (incluidas las espinas), hasta tumbar simbólicamente el tronco del árbol social. Son bichos que fugan por las rizomáticas galerías de túneles que ellos mismos cavan bajo los ex-cines de lujo de la capital. Y son un contrapeso actancial tras medio siglo de ideología. Antes que el Anti-Cristo, serían el Anti-Verbum. Así masajean sus ciclos de carne estilo Carnot: son maquinitas de ondulación permanente, ya sin la retórica barrueca de un capítulo 8 que ninguna madre cubana leyó. Ellos son de pinga, por suerte desafortunadamente. Como yo.

Por lo demás, todos tienen Libreta de Abastecimiento, residencia urbana legal, familias más o menos integradas al proceso desde Playa Girón y, para colmo, cargan agua desde una cloaca hasta la azotea. No hay nada que hacer al respecto por parte de la Seguridad. En gran medida estos terroristas del falo son, a la postre, un efecto colateral de la propia semenevolución.

¿Qué podría hacer yo ahora, salvo cronicarlos mitad con pánico y mitad con admiración? Siento que, en más de un sentido, nos merecemos esta conspiración de la pinga (nada obscena, por cierto, pues ninguna simbología lo es). Además, tampoco es para halarse los pelos (histeria de hembrita al descubrir a alguno sobándose en la butaca de atrás), pues ellos serán una amenaza pero son también el último chance de que resucite, aunque sea por carambola, la ya referida célibevolución.

Es así. En una epoquita de deserciones en masa, sólo en el descaro de ellos yo me atrevería a confiar. En esos mullidos hombres bien podría descansar ahora el sutil sentido histórico de una posrevolución entendida como continuum antes que corte.


4

Japón, La Habana. Hay que inmolarse con un sable y una sábana, a falta de una bandera mejor. Ahí está el relato de Yukio Mishima, Patriotismo (amén de la biografía de samurai frustrado de este escritor).

La Habana, Japón. Hay que fornicar en primerísimo plano hasta venirse o morir. Y ahí está el filme de Nagisa Oshima, El imperio de los sentidos (amén del porno manga y otras delicadeces: como el bondage o la práctica de comprar blumercitos usados por una escolar).

En Cuba, para no variar, no tenemos maneras limítrofes de narrar así (aquí todo es meseta fósil sobre una plataforma insulada). En Cuba, ni la voz ni el sujeto dieron jamás para tanto (de la bucolia a la denuncia al choteo a un Partido Calvinista que excomulgó el jueguito de la ficción). De hecho, técnicamente en Cuba hace medio siglo o medio milenio que no existe la ficción (o es entendida sólo como una cuestión de género: pasto para peritos, puaf-puaf de provincianos pendejos).

Y lo más triste del caso es que Cuba conserva, paradójicamente, la mayor reserva simbólica de pingas fácticas o exhibicionistas del mundo: un potencial renovable de tiradores natos de cine, cada cual con un asta en ristre, donde ondean sus cinco dedos en lugar de las cinco franjas pixeladas (a falta de una bandera peor).

Sospecho que cada uno de ellos es como un samurai humillado, incapaz incluso de darse muerte. Tal vez por eso, desde Paradiso hasta Boarding Home, en las novelas cubanas surgen personajillos patrios que no se saben matar; payasines de muelle que tienen que pedirle tristemente al mismo que se los templó (pienso en Foción y en Francis, para empezar): ¡por favor, mátame: para mí ya ha sido suficiente la realidad!


5

Tristes hombres del Chaplin. Inconcebibles hombres-rana con la muerte buceando por dentro, en un sistema falocrático que contradictoriamente los margina contra un butacón. Últimos votantes de nuestra demasiado equitativa y pacata democracia pingopular. Seres que ya ejercen el verdadero oficio del siglo XXI: onania todas las noches. Y el más solitario, también. Porque si exhibir no es una suerte de radical y rabiosa escritura, entonces ninguna barbarie lo es.

Tristes hombres del Chaplin. Sobremurientes a la MenoPausia de PM y a la obra taimada y tonta de un genio como Titón. Sedientos de un socialipsismo que se quedó sin lechita a mitad de ordeño. Tan arcaicos como el ICAIC, pero con una linterna mágica a punto de eyacular fotones veinticuatro veces en cada segundo. Héroes mestizos colimados entre una acomodadora negra en chancletas y un funcionario blanco uniformado de civil. Víctimas de la vulgaridad constitucional. Ángeles más caídos mientras más eréctiles su entretenimiento de entrepierna: ¡y tú, empíngate!, dicen que fue la arenga guerrerista de una madre decimonónica a sus machos más cheos.

Tristes hombres del Chaplin. Espectaculares morrongas morenas del Caribe, jugando al voyeur-ball en apagón y tie-break. Ellos son el minicuento privado de una noción de nación excluida por la meganovelón oficial. Ellos son nuestros mejores lectores al margen, al pie, entre líneas, o desde una analfabetosis contagiosa pero ignorada (si en este punto no hubiera entrado en la escena yo).

Tristes hombres del Chaplin. Nadie les hará un monolito, pero yo les lego ahora y para siempre esta columna casi criminal. Se la merecen ellos y me la merezco yo: invisible de remate, al extremo de publicar esto con mi nombre en The Revolution Evening Post, sin que haya nada que hacer al respecto por parte de la Seguridad. Y, por supuesto, se la merecen ustedes si me han seguido sin despingarse simbólicamente hasta aquí.

No hace falta, pero permítanme, por favor, repetir el título toda vez rebasado este umbral de familiaridad. Es una frase magnificente que en reiteratura cubana nadie antes la osó escribir: tristes hombres del Chaplin que mil y una vez tumbaron a la Revolución Cubana y después fueron tan gentilmente tristes que mil y una vez la hicieron sobrevivir.


6

Un último desvarío: de cara al Estado todos somos a priori como tiradores de cine.

Yo mismo he hecho la prueba de sacármela someramente a mitad de filme, a ver si es cierto que uno percibe los estertores demoniacos de la libertad. A ver si algo en mi cerebro despierta o se hace añicos, cric-crac, y se me quitan las lagañas de este suicidium vivendi con que habito en el sistema más festivo de la humanidad (dentro de las efemérides, todo: podría ser el slogan). A ver si, por lo menos, una manito blanca se compadece de mi desasosiego y se anima a manipular mi órgano simbólico o genital (encuentro lejano de ninguna especie).

Mi performance, por supuesto, jamás ha tenido éxito. Ya es imposible aquel intempestivo nietzscheano capaz de darle un mandarriazo a las imágenes dominantes de lo real. Será que yo tampoco he sido Sean Penn. Ni Richard Nixon. Lo cierto es que al final termino guardándomela sin mayor erección, inhibicionista entre el ridículo y lo humillante.

Y después, nada. Deambular de vuelta a mi casa de Lawton desde El Vedado (yo he soñado en mis lawtúgubres noches...). Tan triste como los chaplinéfilos verdaderos, pero sin la emoción oscura de haber protagonizado ni un fotograma de la revolución.

Es horrible, es horrible. No sé. Supongo que mi pinga simbólica se agota a sí misma en su excesiva función ideológica o lingüística. De manera que ningún acto mío me involucra de veras a mí. De pronto todo flota como si estuviera relleno de pajuza mental, guata de lujo de marca Guattari & Deleuze (estilo Dolce & Gabbana habanémico), si bien yo tampoco quisiera cambiar de perspectiva a estas alturas de la historieta, pues lo menos que deseo ahora es que alguien me identifique conmigo. Ser un virtuoso de la invisibilidad tal vez me permita devenir un cinéfilo desconocido y tirar entonces en paz. Es sólo cuestión fe y ficción: Padre nuestro que estás en el cine, nacionalizado sea siempre tu nombre: véngase en nosotros tu tedio triste, vénguese sólo tu voluntad de varón, danos el pene nuestro de cada tanda y, por favor por favor por favor, no dejes de dejarnos caer en la tentación...


Publicado por Orlando Luis Pardo Lazo para Lunes de Post-Revolución el 10/10/2008 04:10:00 PM